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Benedicto XV

#1
Nro. de Pontificado: 258

Tiempo de Pontificado: Elegido el 6/9/1914, murió el 22/1/1922

Lugar de nacimiento: Génova, Italia (1854)

Reseña:
Estuvo al frente de la Iglesia católica durante la I Guerra Mundial. Giacomo della Chiesa, su nombre secular, tras doctorarse en jurisprudencia por la Universidad de Génova a los 21 años, viajó a Roma para estudiar teología y diplomacia. Fue ordenado sacerdote en 1878, alcanzó la dignidad de Obispo de Bolonia en 1907 y la de Cardenal en 1914, año en el cual tuvo que suceder a  San Pío X poco después de estallar la I Guerra Mundial. Benedicto XV mantuvo una estricta neutralidad a lo largo de dicha conflagración y realizó notables esfuerzos para lograr una resolución pacífica y auxiliar a las víctimas de la guerra; sus proposiciones de paz pretendían salvar a Europa, y en el terreno diplomático se establecieron relaciones con los nuevos estados de Europa oriental. Durante su pontificado se restablecieron las relaciones oficiales entre el Vaticano y el gobierno francés, los Estados con sede diplomática cerca de la Santa Sede aumentó de 14 a 27 y, por primera vez desde el siglo XVII, Gran Bretaña envió un representante al Vaticano. En 1917 promulgó el nuevo Código de Derecho canónico. Beatificó a Juana de Arco. Fundó la Universidad del Sagrado Corazón.

Consecuencias de la primera guerra mundial:

Todavía no se ha definido enteramente el efecto de la primera guerra mundial para la Iglesia católica ni se terminará de analizar esta cuestión; por lo cual sólo se pueden exponer los resultados inmediatos para aquel momento que ya actualmente se han mostrado de una manera clara. La campaña de calumnias que las partes beligerantes han desplegado y la manera como se ha ejecutado la victoria contra las Potencias centrales, ha engendrado un odio anticristiano entre los pueblos, el cual será difícil de desarraigar aún hoy:
Por un lado, el Pontificado romano logra acrecentar su prestigio, por sus esfuerzos para suavizar los sufrimientos del tiempo de la guerra y sus consecuencias. Esto se manifiesta en el mejoramiento de las relaciones diplomáticas de varios países con la Santa Sede. Inglaterra comienza a establecer relaciones regulares y Francia reanuda las suyas. Alemania transforma aquella legación Prusiana en otra para el Imperio alemán; y se establece en Berlín una nunciatura de Alemania, a la par de la que ya existía en Munich para Baviera.
Los que del tremendo castigo de la guerra esperaban una reforma de las costumbres, pudieron creer en ella durante la guerra misma; pero a su terminación ha seguido un desenfreno todavía mayor. Pecados de todo género, codicia loca de placeres, menosprecio a toda autoridad, son mayores que antes de la guerra. Los socialistas han acrecentado casi en todas partes su poder.

1. Alemania: Pierde cerca de 3,6 millones de católicas por la separación de Alsacia y Lorena y la Provincia de Posen, lo cual ha hecho inferior la proporción de los católicos respecto de los protestantes, en perjuicio del catolicismo. En cambio la Constitución de Weimar de 1919 establece la separación de la Iglesia y el Estado y por ende suprime la Iglesia nacional protestante. 
Su artículo 135 dice: Todos los habitantes del imperio alemán gozan de completa libertad de conciencia y cultos, y el Estado ampara el libre ejercicio del culto. 
Art. 136: El goce de los derechos civiles y políticos y el acceso a los cargos públicos, son independientes de toda confesión religiosa.
Art. 137: Se garantiza la libertad de asociación en Sociedades religiosas. Toda sociedad religiosa ordena y administra independientemente sus negocios, otorga sus cargos sin intervención del Estado ni del Municipio. Las Sociedades religiosas son Corporaciones de derecho público y están autorizados para cobrar impuestos.
Art. 138: Las subvenciones del Estado a las Sociedades religiosas, apoyadas en leyes, contratos o especiales títulos jurídicos, serán compensadas por las leyes provinciales. Las propiedades u otros derechos de las Sociedades religiosas y Asociaciones, a sus establecimientos, fundaciones y otras propiedades destinadas al culto u otros fines de enseñanza o beneficencia, quedan garantizadas. 
Art. 139: el domingo y los días festivos reconocidos por el Estado siguen amparados por las leyes como días de descanso y elevación espiritual. 
Art. 146: En cada municipio se han de establecer escuelas populares de su confesión, a propuesta de los que tienen derecho a la educación.
Art. 149: La enseñanza religiosa es asignatura ordinaria de la escuela a excepción de las escuelas aconfesionales (laicas). Se da en armonía con los principios de la Sociedad religiosa respectiva sin prejuicio del derecho de inspección del Estado. Se conservan las Facultades de Teología de las Universidades.

2. Rusia: La revolución del 12 de Marzo de 1917 condujo a la supresión de la Iglesia oficial. El Gobierno provisional proclamó la libertad de todas las confesiones religiosas. La Ortodoxia se valió de esta libertad, en un Concilio General ruso de Moscú, renovando el Patriarcado, suprimido por Pedro I. Pero el partido radical comunista que se apoderó del Estado dispuso la separación entre la iglesia y el Estado, confiscación de los bienes eclesiásticos, y empezó una violenta persecución religiosa, que afligió mucho a los pocos católicos rusos. No obstante, ha quedado libre de Rusia la casi enteramente católica Polonia y desde luego ha entablado relaciones con la Santa Sede. De la fidelidad del pueblo polaco al Catolicismo, se puede esperar mucho para lo porvenir, aun cuando todavía tenga que luchar contra muchas dificultades.
3. Las Misiones han sufrido mucho por ocasión de la guerra mundial. Francia obligó a los misioneros a acudir al servicio militar; llevó innumerables negros de sus colonias al teatro de guerra, lo cual no fue ciertamente ventajoso para las misiones. Turquía, envuelta en la guerra mundial, destruyó casi todas las misiones de Oriente, además de matar 1.500.000 de armenios tanto católicos como ortodoxos en 1915. Desde que los ingleses, en 1918, se posesionaron en Palestina, los judíos proyectan colonizar aquel país y establecer un Estado nacional judío. Las misiones de las colonias alemanas padecieron mucho por la guerra que en ellas se hizo, por el hambre y la peste. Además, los misioneros alemanes fueron alejados durante la guerra, así como de las colonias alemanas de Oceanía y de las inglesas del Indostán. Ni aún después de la guerra, se los había admitido, a pesar de las protestas del Papa.
Las misiones han de sentir también la mengua de los subsidios pecuniarios. En Francia, que había hecho mucho en este respecto, en el tiempo pasado, los católicos están muy cohibidos, y por la separación de la Iglesia y el Estado, y el despojo de sus iglesias, han de atender a la sustentación de su Clero. En Alemania aumentó hasta aproximadamente 1960 el entusiasmo por las misiones y no menos, la Ciencia de ellas. La universal ruina de Europa dificultó en general el subsidio a las misiones y su actividad.

  


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