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Los PACTOS y las ALIANZAS en la Biblia

#1

Introducción



Las personas, muchas veces por confusión, desinformación, o porque han sido informados en forma adrede para justificar que Cristo es San Miguel (que no lo es), se les hace lo mismo la palabra Pacto y la palabra Alianza. Aunque tengan una similitud en el sentido de las palabras, nos encontramos que en el lenguaje bíblico, tienen dos concepciones diferentes. Pues los pactos son entre los hombres, al contrario de las Alianzas, que son exclusivas entre Dios y los hombres. Y aunque el Catecismo de la Iglesia Católica muchas veces se sirva de diccionario teológico incluso para protestantes, y cumple una función similar pues define muchas doctrinas. El lector podrá buscar la palabra PACTO en el Catecismo, y no la encontrará, pues es distinto, es para los hombres.

Desarrollo del tema:


A continuación veremos varios ejemplos, que así lo demuestran, para que no quepa duda alguna de que es diferente la palabra Pacto y la palabra Alianza:


Gén 21:27 Abraham tomó unas ovejas y vacas, se las dio a Abimélek, e hicieron los dos un pacto.
Gén 21:28 Abraham puso siete corderas aparte.
Gén 21:29 Dijo Abimélek a Abraham: «¿Para qué son esas siete corderas que has apartado?»
Gén 21:30 Dijo: «Estas siete corderas las vas a aceptar de mi mano, para que me sirvan de testimonio de que yo he excavado este pozo.»
Gén 21:31 Por eso se llamó a aquel lugar Berseba, porque allí juraron ambos.
Gén 21:32 Hicieron, pues, el pacto en Berseba; luego, levantándose Abimélek y Pikol, capitán de su tropa, se volvieron al país de los filisteos.
Gén 21:33 Abraham plantó un tamarisco en Berseba en invocó allí el nombre de Yahveh, Dios eterno. Abraham estuvo residiendo en el país de los filisteos muchos años.


En Génesis 21, nos describe como se celebraban los contratos en aquel momento, pues dos partes, en este caso Abimélek y Abraham. ¿En qué consistía el pacto en Berseba? Simplemente en acordar que quien había hecho el pozo (el agua era un bien preciado y escaso, por tanto valioso, así como en la actualidad); reclamando Abraham el derecho sobre el mismo. En otras palabras, corroboramos que el PACTO se trata de un contrato entre dos partes y que ninguna de las mismas es Dios.


Gén 31:43 Respondió Labán y dijo a Jacob: «Estas hijas son mías, estos hijos son mis hijos, y estas ovejas mis ovejas, todo cuanto ves, mío es. Y, ¿qué voy a hacerles hoy a estas mis hijas?, ¿o a los hijos que me dieron?
Gén 31:44 Ea, pues, ven y hagamos un pacto entre los dos..., y sirva de testigo entre nosotros dos.»
Gén 31:45 Jacob tomó una piedra y la erigió como estela.
Gén 31:46 Y dijo Jacob a sus hermanos: «Recoged piedras.» Tomaron piedras, hicieron un majano y comieron allí sobre el majano.
Gén 31:47 Labán lo llamó Yegar Sahdutá, y Jacob lo llamó Galed.
Gén 31:48 Labán dijo: «Este majano es hoy testigo entre nosotros dos.» Por eso le llamó Galed,
Gén 31:49 y también Mispá, pues dijo: «Que Yahveh nos vigile a los dos, cuando nos alejemos el uno del otro.
Gén 31:50 Si tú humillas a mis hijas, si tomas otras mujeres, además de mis hijas, bien que nadie esté con nosotros que nos vea, sea Dios testigo entre los dos.»
Gén 31:51 Dijo Labán a Jacob: «Aquí está este majano, y aquí esta estela que he erigido entre nosotros dos.
Gén 31:52 Testigo sea este majano, y testigo sea esta estela de que yo no he de traspasar este majano hacia ti, ni tú has de traspasar este majano y esta estela hacia mí para nada malo.
Gén 31:53 El Dios de Abraham y el Dios de Najor juzguen entre nosotros.» Y Jacob juró por el Padrino de su padre Isaac.
Gén 31:54 Jacob hizo un sacrificio en el monte e invitó a sus hermanos a tomar parte. Ellos tomaron parte, e hicieron noche en el monte.


En Génesis 31, nos encontramos nuevamente con un pacto, esta vez entre Jacob y Labán, quien sería su suegro. Los dos pactan una soberanía sobre la propiedad que allí se encontraba (en el que se incluían a las mujeres como un bien económico); es decir, Jacob debía reconocer los bienes de Labán y respetar sus reglas. Para ello sembraron un majano y pusieron una señal (estela) para que quedara constancia de tal pacto.


Éxo 34:13 Al contrario, destruiréis sus altares, destrozaréis sus estelas y romperéis sus cipos.
Éxo 34:14 No te postrarás ante ningún otro dios, pues Yahveh se llama Celoso, es un Dios celoso.
Éxo 34:15 No hagas pacto con los moradores de aquella tierra, no sea que cuando se prostituyan tras sus dioses y les ofrezcan sacrificios, te inviten a ti y tú comas de sus sacrificios;
Éxo 34:16 y no sea que tomes sus hijas para tus hijos, y que al prostituirse sus hijas tras sus dioses, hagan también que tus hijos se prostituyan tras los dioses de ellas.
Éxo 34:17 No te harás dioses de fundición.


En Éxodo 34 nos encontramos con una prohibición en la Ley de no celebrar pactos con los paganos, es decir, los pueblos a donde iban a entrar, esto es, celebrar contratos que comprometen a una persona creyente con una no creyente.


2Sa 3:12 Envió Abner mensajeros para decir a David: «... Haz un pacto conmigo y me pondré de tu parte para traer a ti todo Israel.»
2Sa 3:13 David respondió: «Bien. Haré un pacto contigo. Solamente te pido una cosa. No te admitiré a mí presencia si cuando vengas a verme no traes a Mikal, la hija de Saúl.»
2Sa 3:14 Envió David mensajeros a Isbaal, hijo de Saúl, para decirle: «Devuélveme a mi mujer Mikal, que adquirí por cien prepucios de filisteos.»


Nuevamente, Abner y David celebran pacto para poner de parte de David a todo Israel. Esto es, contrato entre dos partes, y no se incluye a Dios entre las mismas.


Dan 11:15 Vendrá el rey del Norte, levantará trincheras y tomará una ciudad fortificada. Los brazos del rey del Mediodía no resistirán; ni siquiera lo mejor del pueblo tendrá fuerzas para resistir.
Dan 11:16 Aquel que avanza contra él le tratará a su capricho, sin que haya quien pueda resistirle: se establecerá en la Tierra del Esplendor, llevando en sus manos la destrucción.
Dan 11:17 Concebirá el proyecto de subyugar su reino entero; luego hará un pacto con él dándole una hija de las mujeres con el fin de destruirle, pero esto no se logrará ni resultará así.
Dan 11:18 Entonces se volverá hacia las islas y tomará un buen número de ellas; pero un magistrado pondrá fin a su ultraje sin que él pueda devolverle el ultraje.
Dan 11:19 «Luego se volverá hacia los baluartes de su país, pero tropezará, caerá y no se le encontrará más.
Dan 11:20 En su lugar surgirá otro, que enviará un exactor contra el esplendor real: en pocos días será destruido, mas no en público ni en guerra.
Dan 11:21 «En su lugar se levantará un miserable, a quien no se le darán los honores reales. Se insinuará astutamente y se apoderará del reino por intrigas.
Dan 11:22 Las fuerzas invasoras se hundirán ante él y serán destruidas, así como también el Príncipe de una alianza.
Dan 11:23 Por medio de sus cómplices obrará con engaño y, aunque con poca gente, se irá haciendo fuerte.


El libro de Daniel como bien sabrá el lector, es de lenguaje apocalíptico. Apocalíptico significa simbólico, con lo cual habrá que tener en claro muchas definiciones de la Ley en cuanto al simbolismo y teología en general para entender este género.
En este caso, refiere a la figura del Anticristo que vendría a ser descripta un poco mejor con Juan, tanto en el libro del Apocalipsis, como en sus cartas. La alianza referida en el versículo 22, es porque el Anticristo (que no es uno, sino que son muchos), siguen a un dios, que no es Dios. Por ello refiere a alianza y no pacto, pues pacto es entre hombres, y este caso, es una alianza con otro dios.


Lev 26:42 Y yo me acordaré de mi alianza con Jacob, y de mi alianza con Isaac; y recordaré mi alianza con Abraham; y recordaré la tierra.


Ya en este caso, nos encontramos con una alianza entre Abraham, Isaac y Jacob que han hecho con Yahveh. A diferencia del caso anterior, del libro de Daniel, en la que alianza era referida a un ídolo, otro dios. Aunque ese otro dios, la Biblia enseña, que no dejan de decir “Jesús”, mas su prédica es de rebelación contra la Palabra de Dios, pues son falsos Cristos.


Deu 4:29 Desde allí buscarás a Yahveh tu Dios; y le encontrarás si le buscas con todo tu corazón y con toda tu alma.
Deu 4:30 Cuando estés angustiado y te alcancen todas estas palabras, al fin de los tiempos, te volverás a Yahveh tu Dios y escucharás su voz;
Deu 4:31 porque Yahveh tu Dios es un Dios misericordioso: no te abandonará ni te destruirá, y no se olvidará de la alianza que con juramento concluyó con tus padres.
Deu 4:32 Pregunta, pregunta a los tiempos antiguos, que te han precedido desde el día en que Dios creó al hombre sobre la tierra: ¿Hubo jamás desde un extremo a otro del cielo palabra tan grande como ésta? ¿Se oyó semejante?


Nuevamente en el versículo 31 de Deuteronomio, hace referencia a la alianza de Dios con los Patriarcas del Pueblo de Israel. Que debemos recordar, esta alianza no es un pacto entre partes humanas, sino de Dios con los hombres.


Jer 31:29 En aquellos días no dirán más: «Los padres comieron el agraz, y los dientes de los hijos sufren de dentera»;
Jer 31:30 sino que cada uno por su culpa morirá: quienquiera que coma el agraz tendrá la dentera.
Jer 31:31 He aquí que días vienen - oráculo de Yahveh - en que yo pactaré con la casa de Israel (y con la casa de Judá) una nueva alianza;
Jer 31:32 no como la alianza que pacté con sus padres, cuando les tomé de la mano para sacarles de Egipto; que ellos rompieron mi alianza, y yo hice estrago en ellos - oráculo de Yahveh -.
Jer 31:33 Sino que esta será la alianza que yo pacte con la casa de Israel, después de aquellos días - oráculo de Yahveh -: pondré mi Ley en su interior y sobre sus corazones la escribiré, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo.
Jer 31:34 Ya no tendrán que adoctrinar más el uno a su prójimo y el otro a su hermano, diciendo: «Conoced a Yahveh», pues todos ellos me conocerán del más chico al más grande - - oráculo de Yahveh - cuando perdone su culpa, y de su pecado no vuelva a acordarme.
Jer 31:35 Así dice Yahveh, el que da el sol para alumbrar el día, y gobierna la luna y las estrellas para alumbrar la noche, el que agita el mar y hace bramar sus olas, cuyo nombre es Yahveh Sebaot.
Jer 31:36 Si fallaren estas normas en mi presencia - oráculo de Yahveh - también la prole de Israel dejaría de ser una nación en mi presencia a perpetuidad.
Jer 31:37 Así dice Yahveh: Si fueren medidos los cielos por arriba, y sondeadas las bases de la tierra por abajo, entonces también yo renegaría de todo el linaje de Israel por todo cuanto hicieron - oráculo de Yahveh -.
Jer 31:38 He aquí que vienen días - oráculo de Yahveh - en que será reconstruida la ciudad de Yahveh desde la torre de Jananel hasta la Puerta del Angulo;
Jer 31:39 y volverá a salir la cuerda de medir toda derecha hasta la cuesta de Gareb, y torcerá hasta Goá,
Jer 31:40 y toda la hondonada de los Cuerpos Muertos y de la Ceniza, y toda la Campa del Muerto hasta el torrente Cedrón, hasta la esquina de la Puerta de los Caballos hacia oriente será sagrado de Yahveh: no volverá a ser destruido ni dado al anatema nunca jamás.


En Jeremías 31, nos encontramos con una hermosa promesa, la promesa de que la Iglesia de Cristo es indisoluble. Permanecerá por siempre. Ver versículos 31 y 32. Por tanto, quien diga que la Iglesia de Cristo se ha extraviado en el tiempo (y sabemos que no pocos lo dicen) no se encuentran atendiendo a la alianza nueva realizada por Dios.


Gén 6:17 «Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.
Gén 6:18 Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
Gén 6:19 Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.




Pobre Noé, vivió en un tiempo en el que toda la humanidad era perversa, siendo él y los suyos los únicos considerados por Dios dignos de sobrevivir al Diluvio Universal. Nuevamente, es Dios mismo quien establece una alianza con Noé.


Mat 26:26 Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.»
Mat 26:27 Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos,
Mat 26:28 porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.
Luc 22:19 Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.»
Luc 22:20 De igual modo, después de cenar, la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.


Y he aquí el punto donde queríamos llegar, a la Última Cena, la Alianza nueva que se encuentra en SU SANGRE, como ha quedado creemos nosotros claro, la Alianza sólo se encuentra reservada a Dios en su uso bíblico. Por tanto Cristo es Dios porque suya es la Alianza y de su propia sangre. Para algunos hermanos separados, su carne y sangre son cuestiones simbólicas, ignorando que en Juan 6, Cristo mismo dice que él es VERDADERA COMIDA Y VERDADERA BEBIDA.


Hch 3:22 Moisés efectivamente dijo: El Señor Dios os suscitará un profeta como yo de entre vuestros hermanos; escuchadle todo cuanto os diga.
Hch 3:23 Todo el que no escuche a ese profeta, sea exterminado del pueblo.
Hch 3:24 Y todos los profetas que desde Samuel y sus sucesores han hablado, anunciaron también estos días.
Hch 3:25 «Vosotros sois los hijos de los profetas y de la alianza que Dios estableció con vuestros padres al decir a Abraham: En tu descendencia serán bendecidas todas las familias de la tierra.
Hch 3:26 Para vosotros en primer lugar ha resucitado Dios a su Siervo y le ha enviado para bendeciros, apartándoos a cada uno de vuestras iniquidades.»


Nuevamente tenemos la figura de la Alianza de Dios con el Pueblo de Israel, y una continuación de aquella Alianza, y como garantía de alianza eterna, Dios ha suscitado a lo largo de la historia a los Profetas, que anunciaron esta Alianza hasta el presente. Hoy, a ese profeta, le llamamos Papa, pues así se encontraba anunciado que se llamaría el mayordomo Eliaquim (le llamarán Padre)


2Co 3:4 Esta es la confianza que tenemos delante de Dios por Cristo.
2Co 3:5 No que por nosotros mismos seamos capaces de atribuirnos cosa alguna, como propia nuestra, sino que nuestra capacidad viene de Dios,
2Co 3:6 el cual nos capacitó para ser ministros de una nueva Alianza, no de la letra, sino del Espíritu. Pues la letra mata mas el Espíritu da vida.


Asimismo, en esta nueva Alianza, ha dejado ministros, como dice San Pablo, para ofrecer el sacrificio verdadero, de pan y vino, no ya de la letra, sino del Espíritu.
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